En la guerra como en el amor para que todo acabe es necesario verse de cerca,
es un episodio más en la vida del hombre, pero en la mujer es su existencia.
Y si ha nacido del alma, ese amor se te clava enseguida,
y si un día, de pronto, se olvida, te resucita y te mata otra vez,
y nadie puede darse a dos amores en una sola vida.
Por acercarme a sus orillas caí en el abismo de mi desengaño.
El amor hace a los hombres libre, pero cuando son libres los hace esclavos.
Con ella cada noche era tremenda la ternura y divino el dolor,
y más seguro y menos peligroso hacer la guerra que el amor.
Y el mío nació del alma, como la más terrible aventura,
y aunque sé que ese amor no se cura, su herida siempre me acompañará,
por eso vivo al calor de los rayos que me da luna.

No hay comentarios:
Publicar un comentario