2012… un número, un año.
Aunque el verdadero balance del año se hace “cinco minutos
antes de la cuenta atrás” como decía Mecano, hoy, más por “obligación” que por
hacerlo, porque desde hace días me siento en la obligación autoimpuesta y con
ganas de escribir he de hacerlo sobre este año.
Dos mil doce… el año pasado, cuando escribí sobre el 2011 le
pedí al 2012 felicidad y sinceramente, creo que se ha superado en todos los
campos.
Quizás este año sea el más difícil de redactar por la complejidad
y la cantidad de cosas que hay que incluir. Ya empezamos bien desde el
principio, conocer a finales de Diciembre de 2011 a la que luego sería mi “Futura
Esposa” ya hizo empezar un gran año, aunque lo de “Futura Esposa” sea algo más
que metafórico es curioso como sigue siendo la que me saca de los momentos de
asfixia.
Un gran año en el instituto, con mil momentos felices, con
mil recuerdos que poco a poco fui comprobando como cada vez dolían menos y eso
es genial. Con fiestas y semanas de completo agobio con los exámenes, con
discusiones y también con momentos de exaltación de la amistad. Con la maldita
selectividad.
Pero todo esto, con más sorpresa que esfuerzo lo superé, lo
superamos y tras esto llegó MALLORCA, ¿qué decir de este viaje? Simplemente
insuperable, y que es cuestión de tiempo que repitamos algo parecido, si no
igual (porque nunca lo podrá ser) al menos repetir esos momentos (exceptuando
mis pequeños percances).
Tras esto vino un largo verano, por que sí, ha sido largo, y
como siempre con una buenísima compañía, no se pueden olvidar aquello de la “Noche
gitana”, los paseos con “La Chati”, los melones… en fin que dudo mucho que esas
cosas se nos olviden nunca.
Y tras esto así saltándome muchas cosas por encima llegó el
momento de las despedidas, para empezar una nueva vida, por completo, nueva, un
sitio nuevo, gente nueva, una nueva forma de verlo todo… al fin y al cabo,
empezar de cero. Unas aquí pero sin estar aquí, otras en Córdoba, otras en León
y otras como yo, en Sevilla.
SEVILLA. Lo que empezó como una aventura de la que dudaba
mucho que saliera con vida se ha convertido en poco tiempo en la aventura de mi
vida. He conocido a gente maravillosa, he aprendido cosas nuevas y he enseñado otras
cosas. He reído, he llorado, he callado y he gritado, en resumen, he vivido. No
encuentro palabras que me den la fuerza suficiente para transmitir lo que esto
ha significado para mí.
Hemos sobrevivido al fin del mundo aunque el mundo para
algunos se haya acabado. Hemos pasado muchas noches buenas sin ser navidad y
una gran noche buena el 24 de Diciembre. Hemos cantado y nos hemos sorprendido,
también nos hemos emocionado.
Y aunque este año no vaya a acabar tan bien como yo lo he
pintado, tampoco lo va a hacer precisamente con el mejor sabor de boca con
respecto a todo, ha sido un gran año.
¿Qué pedir al 2013? Que sea como mínimo igual que el 2012 y
que empiece tal y como va a acabar este año, en una gran compañía.
Os doy las gracias a todos los que me habéis acompañado este
año, en una o en otra etapa, en uno u otro momento y espero poder acabar un
2013 agradeciendo vuestra compañía de nuevo. Feliz Año Nuevo.